“Es uno de los pueblos menos conocidos y más olvidados de Burgos, marginado, durante años; escaso de medios y pobre en recursos; falto de comunicaciones, muchas veces esquilmado en la venta de sus productos e insuficientemente orientado en cuanto a sus posibilidades de futuro; reducido al mínimo por la emigración... Y, sin embargo, uno de los rincones naturales más bellos de la provincia: paraíso del roble negral y el albar, pulmón incontaminado de la serranía, remanso de paz y sosiego; atalaya incomparable para el éxtasis contemplativo de una tierra casi virgen y de un cielo inmenso; fragua que forjó gentes recias, religiosas y nobles como pocas.”
Fr. Emiliano María Esteban